jueves, 6 de octubre de 2016

CARTA DE LUISA SIGEA, SOBRE LA TRISTEZA.

Se localiza esta carta, junto a otras tres, en la British Library (ms. 9939, ff. 135-146; 151. verso), que llevan el incipit: "Cartas familiares de la S. Loysa Sygea". Fue editada por A. Bonilla y San Martín. “Clarorum Hispaniensium epistolae ineditae ad Humaniorum Litterarum Historiam Pertinentes”, in Revue Hispanique, VIII, 1.901, pp. 284-288.

[Sin fecha]

Señor:
Bien pareçe que aueys poco esperimentado qué cosa es tristeza, pues me pediste(i)s este otro día que os dixesse qual era la causa por que estando vno triste hablaua y escriuía mejor que estando alegre, y creedme que, si no os quisiera tanto, que la respuesta desto dexara a la misma tristeza, que muy a vuestra costa os enseñará sus efetos; y vengárame brauamente entre tanto de la pregunta, assí en ver que,auiendo tanto en la vida de que estar triste, no dáuades en esto, antes andáuades dilatando la tristeza con engañosos placeres, que después al desengañar duelen doblado, como en considerar quan mal sabríades vsar de los bienes de la tristeza, quando de fuerça viniésedes a ser triste, de desacostumbrado della. Mas en fin, como amistad y vengança no frisa vno con otro, quiero vn poco tratar con vos de qué cosa es tristeza y de qué se causa, y asssimismo de por qué se habla y escriue mejor con ella que con placer. Y no me lo agradezcays, porque tratar desto tengo por grangería, y tanto estimo (aunque a mi costa) tener vn poco de esperiencia más della que del contento.

Tristeza pues no es otro que vn hábito que de larga continuación de no ver vno lo que dessea, y si lo vee, acabarsele al començar, se causa en el alma. Ésta, si es de ueras, tiene por su principal caudal al desengaño en todas las cosas que al pareçer son prósperas, y el no fiarse dellas, y, assimismo, el no esperar ni temer nada; porque todo lo que se puede o esperar o temer tiene en poco, de ver lo poco que dura vno y otro; y es animosa, diligente, valerosa y señoril; animosa, en no preciar todo lo criado, de saber que todo es subjeto a corrupción y mutabilidad; diligente, en dar braua priesa a consumir la vida y salud de quien la tiene, para más breuemente llegar al fin de todo lo que afanan los que no la conocen; señoril, en dar al traués con todos los gustos humanos, por ser tan apocados de su mismo natural, que en medio de la suavidad tiene hiel, y amargura en medio del sabor. Es assimismo valerosa, porque quien de veras la tiene a su cargo, que todo lo que vale a ojos de otros y se estima, no le muda ni afloja; antes, al mostrar la fortuna el rostro alegre y próspero, le buelue las espaldas, y burla de sus lisonjas de escarmentada dellas. Su morada es siempre en entendimientos biuos y generosos, porque los que no son deste jaez, o los acaba a dos golpes o no llegan a conocer su primor, antes andan huyendo por todas las vías que pueden della, embebeciéndose en cosillas que antes que tenga principio, tienen fin, y duelen quando no se puede remediar, que es después de acabadas. Trae más el animo de quien la sigue amaestrado a no se yr tras cada gusto y plazer, sino en todo tener vn freno de resistencia qu'es la breuedad del fin. Tiene también, que pareçe cosa rezia con tanto valor mezclada, mansedumbre y humildad, porque el estar al cabo de lo que es todo lo que quiere le causa no ser orgullosa contra lo que otros tienen por honrra, ni altiua, en lo que al juyzio humano parece abatimiento no lo preciar. Y porque el hablar y el escreuir son los órganos del alma adonde ella tiene su aposento, quando ya con lo susodicho tiene vno apurada la escoria del gusto y contento humano, entonçes con más biuesa y arte por medio de los sentidos da a entender lo que se siente. Y como niño que en naçiendo tiene tan entera la perfeçcción del alma como quando es de edad madura, mas la pesadumbre de la carne inhábil no la dexa a mostrar los efetos della hasta que con el exercicio y doctrina viene poco a poco a dar muestras de lo que es, y quanto más se desembaraça de cosas mundanas, más las da: assí el qu'está contento y embebecido en el gusto de las cosas sensibles, por tal arte tiene enuelesado al entendimiento, que ni habla, ni escriue cosa buena. Mas después, al desengañar de lo que es todo aquello, y al caer en la quenta de lo que sirue, qu'es de inquietar vn animo y tornarle alocado, y entonçes muy differentemente habla y escriue. Y porque son differentes las causas de la tristeza, es menester saber también qual es la de más valor, y qual más de veras. Porque ay naturalmente vnas gentes de complexión triste, o por mala compostura de los humores, o por la abundancia de la cólera que, como de mas quantidad tienen más fuerça, y hace más impresión en el ánimo humano, y desta no ay que hablar, porque va por la vía de las cosas naturales, que no son dinas de loor ni vituperio. La qual dura hasta la muerte, y da en ser demasiado, qu'es malíssimo. Y assí como el demasiado plazer enloquece, assí ésta causa en los sentidos vn atomecimiento, que no sólo les da lugar para dezir cosa buena, mas ni para pensarla. Ay otra accidental causa, de liuianos desgustos o regalados pensamientos, que de no acostumbrados a cosa de pesar qualquiera cosilla los altera, y andan al modo de pulso del que está peligroso, alternando a vezes con demasiado plazer y en el mesmo instante demasiado pesar, a vezes mucha priessa y luego mucho leño. Esta causa vna nouedad de ánimo, o por mejor dezir inconstancia en los que la tienen, que ni se entienden ellos mesmos, ni se dexan entender de otros ni es dina esta tal de los nombres que arriba le di; ni menos de hacer caso de quien la tiene, porque. abasta estar sujeta a inconstancia, qu'es lo peor de la vida. Mas la de que hablamos, qu'es vna quenta echa de larga esperiencia de trabajos, vna determinación entera de no gustar de nada, causada de continuos desgustos, vn desengaño de alma quieta que se alcança por largo vso de descontentos, y por clara muestra de deseos no cumplidos, ésta, dado que a los principios es dura como muerte, después tiene una diferencia muy mucha de las otras, porque quanto más van dándose a ella las gentes, más contentas están; y la otra cada día da doblado descontento, y la causa está clara, porque ésta naçe después de auer esperimentado vno a dónde llega lo vltimo de plazer, y la otra de sustentarse las gentes de engañoso plazer, sin querer nunca caer en la quenta, que están las cosas humanas constituydas por tal arte, que pesar, que plazer siempre corren a las parejas, y las más vezes lleua la vencida el pesar, porque tiene más fuerças y dura más.

Esta tristeza de que hablamos tiene ciertas tretas, que hecha todas las edades para que poco a poco le vengan después a caer en las manos; y assí las de los moços son las más vezes de afición demasiada a cosas impossibles, que de no las alcançar van poquito a poco royéndoles el alma y haziéndoles vna llaga que al principio con la moçedad que se siente menos el dolor y la fuerça de la tristeza, pareçe fácil de curar, más después de muchas vezes sobresanada, viene a fistolarse y ser incurable; las de la edad varonil son de honrra y estima, y así escueçen más, porque dan sobre lo que estaua magullado del pesar, y casi rompida la llaga en el alma, y como en vn miembro flaco qualquier golpeçillo duele doblado, assí a estos les duele ásperamente, y les va carcomiendo las entrañas por tal arte, que hasta que viene la esperiencia que dicha tengo, y la determinación de no boluer la cabeça a pesar ni contento, no ay esperança de salud. Las de los de edad más madura son de cansancio, porque el conoçer la breuedad de la vida, que siempre viene a éstos más a la memoria que a otros, y el no auerles succedido a gusto lo que desseauan, les quita toda esperança. A los tales, como a rendidos, regala más la tristeza, y de no les ver fuerças para resistir vsa con ellos blandíssimamente, dándoles por consuelo el fin breue de todo le que se afanan, y por remedio el poco ser de todo ello, y por aliuio no querer nada sino conformarse de grado a todo lo que succediere, supliendo de su casa todo lo que falta a lo succedido con cordura y entereza de ánimo.

Y esta es la tristeza con que se escriue y habla bien, y assí pienso que lo haréys vos quando la tuuiéredes, mejor que yo, que a mí agora me trata tan ásperamente la tristeza como que tuviese yo fuerças para resistirle, no teniendo ningunas, ni memos para dexar de hazer lo que mandáys o sea mal o bien, porque ésta me pareçe la verdadera amistad: obedeçer.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada