jueves, 6 de octubre de 2016

CARTA DE LUISA SIGEA SOBRE CÓMO DEBE SER EL AMOR PARA NO MUDAR

Se localiza esta carta, junto a otras tres, en la British Library (ms. 9939, ff. 135-146; 151. verso), que llevan el incipit: "Cartas familiares de la S. Loysa Sygea". Fue editada por A. Bonilla y San Martín. “Clarorum Hispaniensium epistolae ineditae ad Humaniorum Litterarum Historiam Pertinentes”, in Revue Hispanique, VIII, 1.901, pp. 288-292.

[Sin fecha]

Señor:
En cuydado que pusistes este otro día con dezirme que os daua pena ver que todo amor, por grande que fuesse, se mudaua y tenía fin, y con pedirme que os diese algún remedio, si le sabía, para el desabrimiento que teníades d'él por esta causa; y no fue tan pequeño el cuydado que no le aya tenido estos días harto grande, assí porque tocaua a vos, que de razón, siendo tanta nuestra amistad, no es menos que prorpio, como porque tocaua también a mí, que si es verdad que fiáys de mí lo que dezís, quedo obligada a buscar medios para satisfazer a lo que mandáys, aunque sean en partes diferentes de my ser.

 Lo vno y lo otro es difficultoso, mas la amistad allana de tal arte las cosas que con dar cierta confiança que todo lo que se dize es con intención de açertar, va seguro el que habla o escriue a su amigo, mayormente si se guarda la condición entre ellos, que pidió el otro entre sus papeles, de que no los leyesse sino quien tan de veras fuese amigo como él. Porque los otros, o no los entenderían de no los sentir, [o] los dañarían de no los entender.

Quiero, pues, tratar con vos vn poco de cómo ha de ser el amor para no se mudar, y qual es el que se muda, y después qué se deue hacer para no temer mudanças, que aunque pareçe mucho en reprehender estas cosas, como la guía dellas ha de ser el mismo amor, él dará como suele ánimo para començar y perseuerancia para proseguir, y fuerças para no se cansar quien dél tratare, pues es infinito, y todo término es agora de su ser. De suerte qu'el amor a mi juyzio que no se mudara ha de ser puro, casto, limpio y claro; y porque todo el engaño [a]cerca deste negocio está en dos cosas: la vna en no conoçer qu'es amor, y la otra, e más para doler, en dar este nombre a cien cosas que van muy lexos dél, deue primeramente vno procurar de conocerle, porque si es tal como digo, conociéndole forçadamente le seguirá para su camino, qu'es llano, senzillo, seguro y continuo. Que si por éste le sigue el mesmo amor, qu'es luz y fuego, poco a poco le mostrará todo lo que fuere adulterino y fingido, qual es lo falso y qual lo verdadero; y assimismo apurará todo lo que fuere adulterino y fingido, ni consentirá interés proprio que suele tener vnas falsas apariencias de amor, sino como nieblas frías fácilmente las deshará con el sol de su pureza. Ni menos el gusto sensual, pues la mesma breuedad que de suyo tiene es tal, a dos pasos se tornará en nada, y en muy poca parte o ninguna para estoruar al buen caminante, que día y noche deue yr çeñidos los sentidos y lijera la voluntad, y firme la deliberación de no dexar a su casto amor, ni tampoco sufrir doblezes, que a [los] dos días o cansan [a] los que aman o descubren la infidelidad de los amados, sino con sinçeridad y llaneza los derroca a todos y pondrá a cada vno de los dos a niuel, o en dar a entender al que ama lo que mereçen, o con pagar lo merecido el qu'es amador, pues la deslealtad tal maña se daría a vengar, que toda alma que tuuiesse la tal manzilla, al primer paso del camino dará con ella al traués, amostrándole su deuisa del buen amor, que todo lo fingido aborreçe, pues siempre la mudanza nace del fingimiento. y qualquiera ayre muda lo que no tiene firmes rayzes, y quitadas todas estas pedrezuelas del camino a mí el cargo, qu'el amor será durable e infinito, y quien le sigue por camino tan claro y senzillo no temerá barrancos de mudanças.

Vengo a lo que es mudable, que ni es amor ni mereçe tal nombre, por ser su principio sin juyio y sus medios sin templança, y sus fines con fastidio, ni puede ser menos, porque el objeto que siempre toma este tal es la cosa más llena de mudanzas que hay en la vida, y así comiença a locas con vn cierto ímpetu violento mouido de muestras accidentales que a dos días o las acaba la edad, o las gasta la enfermedad, o las deshaze la opinión, y sin más entrar adentro de la superficie esterior ageno de toda razón. Quien le sigue no cay en ello, hasta que de verse del todo perdido torna por remedio lo peor que puede ser, qu'es mudarse. Y de ser el principio deste amor tal, de ay naçe sus medios, que todos son como quien cay de ojos, sin freno, sin medida, sin miramiento de lo que cumple ni daña; como todo lo violento apeteçe más presto el fin, da luego el tal amador con el pensamiento y la voluntad en él. El qual como de suyo es la mesma mutabilidad, no tiene ninguna firmeza, sino llegado allí el que ama deste arte, cánsale lo que deseó y aborreçe tanto, que luego, como de salte dé en otra cosa, para que el comenzarla dé alivio, y la novedad sabor, y el embebevimiento de causa nueua quite la memoria de lo que ya daua fastidio.

Deste tal, aunque le llamen amor, no hay que hacer caso sino saber que, pues duele el pensar que se ha de mudar, qu'es necessario huyr los medios por donde se viene a cosa, que no es otro que mudanças, y trauar muy de veras del otro amor que tratamos, pues no se muda por medios firmes, habituando el ánimo a no dessear cosa vil ni pretenderla. Y este hábito formándole de continuos hábitos de valor, ser firmeza, honestidad y mesura, palabras, obras, pensamientos y deseos; y armado desta suerte, emprender cosa que la guíe la razón y la siga el merecimiento, y la acompañe el valor propio, no accidental, causado de la afición, cuyo oficio es fingir todo lo que le falta a lo amado, para que no sea culpable el amor, sino que de ver con ojos claros y biuos de razón lo que mereçe la otra parte ser amada, se mueue vno amar y como el valor siendo propio no le puede anular el tienpo, ni mudar la edad, ni menos derrocar los contrastes de la vida, quedará la razón siempre por reyna y forçará al que començó a querer a no desistir de su empressa, sino perpetuarla hasta después de la muerte.

Pues esta ventaja tendrá éste del otro amor, que no se acabará ni con muerte, porque no tiene poder sino sobre lo corruptible, que lo demás, muriendo, rebiue a vso de la Fénix. Ni debe temer el buen caminante de entrepender este tal amor por temer que en el discurso dél pueda cansarse por falta de entretenimientos con que pasar la jornada, pues ay que hablar, ver y conuersar lo amado, que son las posadas deste camino, donde toma refeción el alma para pasar adelante. En las quales ay siempre fuego y claridad, como arriba digo: lo vno para guía de los pensamientos y deseos, que son las más vezes como salteadores que con importunidad enojan al que camina, y lo otro para no dexar el camino de la synceridad y pureza, e tomar el escabroso y escuro de la sensualidad. Y también porque al partirse le dan por compañía la memoria de cómo començó con razón a querer y la voluntad de no desistir hasta morir, pues lo mereçe lo que ama, y el entendimiento para no mudarse a otra parte, pues en ésta ay todo lo que se puede desear y querer.

Y si vno va desta arte acompañado, no veo yo por qué tema ninguna dificultad del camino, ni desee hallarle fin, ni menos por qué desguste de amor en que no le ay, ni vo le veo otro a este mi papel sino el temor de enfadaros, y assi le acabo, remitiéndome al mismo amor durable, que os dirá en començándole a seruir mucho más de lo que quanto yo podré tratar. Porque como es spíritu, es bastantíssimo e infinito, y tiene en sí nueuas palabras y nueuos afectos para traer a sí los que le siguen, y éstos diferentes vnos de otros, porque no cansen ni se acaben, a él lo dexo, pues es negocio suyo, que lo que fue mío, qu'es seruiros, o mal o bien, ya lo he hecho, con que me contento.



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