martes, 4 de octubre de 2016

CARTA DE LUISA SIGEA A FRANCISCO PÉREZ, CONSOBRINO SUYO. (1553).

Esta carta está dirigida a un consobrino suyo, Francisco Pérez, y está remitida desde Lisboa, en la época en que todavía no estaba casada Luisa Sigea con Francisco de Cuevas, de quien era éste realmente sobrino.

Fue publicada por A. Bonilla y San Martín. "CLARORUM HISPANIENSIUM EPISTOLAE INEDITAE", in Revue hispanique: recueil consacré à l'étude des langues, des littératures et de l'histoire des pays castillans, catalans et portugais, Tome 8, Nº. 25-28 (1901), pp. 300-301.


«Fuere mihi tuae litterae (mi consobrine) iucundissimae, tum que tuae, tum que ab obitu optimae matris tuae materterae meae dulcissimae nihil litterarum a vobis videram, nec ad nos datum audieram.
Gaudeo certe quod adolescentiam istam bonis studiis dederis, nec matre orbatus pientissima ad istius aestatis mala otia adiunxeris animum.
Quod autem Salmaticam emigrare cupis, non improbo; quod tam lubrica aetate sis paterna iam censura cariturus, non laudo. Sat tibi felix contigit patria, in sua (uti accipimus) bonarum artium publici doctores profitentur assidue. Utere (mi prater) tam fugi commoditae, nec ante vigessimum aetatis annum isthinc abscesseris.
Nam quod ad litterarum ad nos tuarum frequentationem spectat, spero non defore, tabellariorum, qui isthinc ad nos veniant, copiam, quoties id tibi opere ni debitur pretium. Ego vero non illibenter tuas accepero.
Valebis igitur interim, et patrem ac germanos tuos, cum rarissima noverca a me salutabis.
Datum Olyssipone.»
Fue tu carta para mí (mi querido sobrino), un gran motivo de alegría, porque de ti viene, y, sobre todo, porque despúes del fallecimiento de tu óptima madre, mi tía materna dulcísima, ninguna carta de vos había visto, ni que nos enviaras alguna había oído.
Me alegro, ciertamente, de que esa adolescencia tuya a los buenos estudios hayas entregado, y que, a pesar de haber sido privado de una madre llena de piedad, no hayas aplicado el ánimo a los malos ocios propios de tu edad.
En cuanto a que quieres irte a Salamanca, no lo desapruebo; pero que en una edad tan peligrosa estés ya de la censura paterna privado, eso no lo alabo. te ha tocado una patria bastante feliz, en la cual (como sabemos) públicos maestros las bellas artes enseñan asiduamente. Utiliza (hermano mío) esa comodidad tan fugaz, y no antes de los veinte años de edad quieras marcharte.
En cuanto a la frecuencia con que tú nos escribes, espero que no han de faltar muchos correos que lleguen hasta nosotros, cuantas veces quieras esto tienes que hacer sin -preocuparte de- pagar nada.Yo, ciertamente, no de mala gana las recibiré.
Adios, y entre tanto, a tu padre y a tus hermanos, salúdales de mi parte, y a tu poco común madrastra.
En Lisboa.

(Traducción de Raúl Amores).




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